Mié. Sep 21st, 2022



Se estima que cuatro de cada cinco mujeres entre 30 y 50 años pueden tener miomas uterinos.

En la mayoría de los casos estos tumores benignos no provocan síntomas, pero un tercio de las pacientes sí pueden sufrir sangrados abundantes durante la menstruación o dolor abdominal.

Pero al margen de las reglas abundantes y el dolor, que revisten su importancia porque pueden provocar anemias y afectar a la calidad de vida de la mujer, los miomas pueden contribuir a la infertilidad porque dificultan la implantación del embrión y se relacionan con abortos de repetición.

Tradicionalmente se han tratado con cirugía si provocaban síntomas, aunque la intervención podía provocar daño uterino impidiendo un futuro embarazo.

Hoy en día existen técnicas que permiten un abordaje menos invasivo, de forma que se elimina el tumor sin dañar la cavidad uterina.

tumores benignos

Los miomas son tumores que se forman en el útero y están muy relacionados con las hormonas producidas por el ovario, por eso cuando la mujer llega a la menopausia tienden a reducirse o a desaparecer.

La inmensa mayoría de estos tumores son benignos, aunque las estadísticas revelan que una de cada 10.000 pacientes con miomas desarrollará un tumor maligno llamado leiomiosarcoma.

En estos casos el mioma crece rápido y hay que vigilarlo de cerca, sobre todo si aparece en mujeres postmenopáusicas.

Tipos de miomas

La pared del útero está conformada por tres capas, de adentro hacia afuera son las siguientes: endometrio, miometrio y perimetrio.

El Dr. Francisco Carmona, director científico de Women’s CD de Barcelona, explica que existen 4 tipos de miomas según lo cerca que estén del endometrio:

  • Mioma submucoso. Es el más interno o cercano al endometrio y el que provoca síntomas más graves como las hemorragias vaginales.
  • Mioma subseroso. Se encuentra en la parte más externa del útero y crece hacia fuera.
  • Mioma intramural. Se forma en la capa central del útero, el miometrio, sin llegar a tocar la capa interna ni la externa. Es el tipo de mioma más común.
  • Mioma transmural. Son grandes y afectan a todas las capas. Puede llegar a tener un tamaño que distorsiona el endometrio. También es frecuente.

Qué síntomas provocan

Los síntomas que provoca un mioma dependerán de su tamaño y su ubicación, señala el Dr. Cardona.

Cuanto más externo es el mioma, menos molestias provoca.

Así pues, los subserosos suelen ser asintomáticos.

Mientras que los más internos o los que son muy grandes y afectan al endometrio pueden provocar:

  • Sangrado anormal: reglas muy abundantes, frecuentes o sangrado entre reglas.
  • Compresión en los órganos cercanos que puede dar lugar a dolor pélvico, incontinencia urinaria, dolor lumbar, molestias durante las relaciones sexuales o dificultad en la defecación.

Cómo afectan los miomas a la fertilidad

Se sabe que los miomas submucosos, los que tocan al endometrio, pueden dificultar la implatanción del embrión, por lo que se aconseja extirparlos si no se consigue embarazo o hay abortos de repetición.

Los subserosos, los más externos, no suelen afectar a la fertilidad.

Respecto a los intramurales, dependerá sobre todo de su tamaño ya que cuanto mayor es, más puede invadir el espacio del útero.

Cómo se tratan los miomas

Los miomas solo se tratan si dan síntomas. Y en caso de provocarlos se elegirá el tratamiento adecuado en función de la edad de la mujer, si desea quedarse embarazada, sus preferencias…

Existen varios tipos de tratamientos.

Tratamiento farmacológico

  • Anticonceptivos hormonales combinados (gestágenos). Reducen el sangrado.
  • Análogos de la hormona liberadora de gonadotropina. Se suelen usar solo antes de la cirugía porque reducen el tamaño del mioma pero provocan efectos secundarios.
  • Moduladores de la progesterona (el acetato de ulipristal es el único fármaco aprobado de este tipo). Es muy eficaz para reducir el sangrado y el tamaño del mioma.

Embolización de las arterias que van al mioma

El objetivo es cortar el suministro de sangre al mioma mediante la inyección de sustancias oclusivas vasculares a través de un catéter que se coloca en una arteria de la pierna. De esta forma el mioma sufre una isquemia o infarto irreversible.

HIFU

Esta técnica revolucionó hace unos años el tratamiento de los miomas porque permite destruirlos mediantes ultrasonidos. Se trata de una intervención rápida que no requiere incisiones.

Es eficaz en los miomas intramurales que no superen los 7-8 cm de tamaño. Se aconseja en mujeres que tienen dificultades para quedarse embarazadas debido al mioma.

Ablación por radiofrecuencia

Es el tratamiento más nuevo para los miomas.

Se realiza por vía vaginal, a través de una fina aguja que aplica calor en el interior del mioma y necrosa el tejido.

La zona necrosada se reabsorbe y el mioma reduce su volumen y, con ello, sus síntomas. Es un tratamiento mínimamente invasivo de unos 30 minutos y no requiere anestesia.

«Está indicado en pacientes con miomas intramurales que deseen ser madres y que tengan un riesgo quirúrgico elevado», señala la Dra. Mercedes Sobreviela, ginecóloga del Centro Ginecológico Bolonia.

Cirugía que conserva el útero

Consiste en la extirpación de los miomas mediante técnicas como la histeroscopia o la laparoscopia, o la laparotomía (abriendo el abdomen) aunque esta última raras veces es necesaria.

La mujer puede buscar embarazo a los 4 meses de la cirugía.

Cirugía radical

La histerectomía o extirpación total del útero puede hacerse por laparoscopia, solo en menos del 10% es necesario abrir el abdomen (laparotomía).

La laparotomía conlleva siempre una recuperación más lenta y un postoperatorio mucho más doloroso. Suele compararse con el dolor que provoca una cesárea pero nada tiene que ver.

De hecho, estudios para analizar una entidad médica llamada «dolor crónico postoperatorio» (dolor que aparece a raíz de una cirugía) se han realizado con pacientes sometidas a una histerectomía por laparotomía.

  • Esta operación radical se indica solo en mujeres que ya no quieren tener hijos y desean solucionar los síntomas de los miomas y la reaparición de los tumores tras haber tomado otras medidas que no han funcionado.