Vie. Sep 30th, 2022



Actualmente no hay duda sobre la relación que existe entre la microbiota intestinal y la dieta con la enfermedad inflamatoria intestinal (EII).

Tanto es así que en los últimos años se ha investigado cómo influir en la flora intestinal para aliviar los síntomas de esta enfermedad.

Los estudios están dando frutos y parece ser que los panes naturales, elaborados con masa madre o con una proporción relevante, pueden ser muy beneficiosos para estos pacientes porque tienen un efecto prebiótico que ayuda a restablecer el equilibrio de la microbiota intestinal.

Así lo ha demostrado el grupo de Enfermedades Digestivas y Microbiota del Instituto de Investigación Biomédica de Girona Josep Trueta (IDIBGI) en un estudio publicado en Frontiers.

Enfermedad inflamatoria intestinal

La enfermedad inflamatoria intestinal (EII) es un grupo de afecciones inflamatorias crónicas y las principales son la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa.

Unas 300.000 personas padecen en España una EII y su incidencia se ha duplicado en las últimas décadas.

  • La colitis ulcerosa provoca inflamación y llagas (úlceras) en el recubrimiento superficial del intestino grueso (colon) y el recto.
  • La enfermedad de Crohn se caracteriza por la inflamación del recubrimiento de las capas más profundas del tracto digestivo.

Ambas cursan en forma de brotes que provocan con diarrea, sangrado rectal, dolor abdominal, fatiga y pérdida de peso.

La causa de la EII no se conoce por completo y se sospecha que tiene un origen multifactorial. En su aparición influirían factores genéticos, ambientales, inmunológicos, así como la microbiota.

Microbiota e inflamación

Durante las últimas décadas se ha estudiado mucho el papel de la microbiota intestinal en la aparición de la EII.

Se sabe que la flora intestinal tiene funciones metabólicas clave, pero no solo eso: también modula la inflamación.

De hecho, se ha visto que los pacientes con EII tienen la microbiota alterada:

  • En concreto, tienen menos bacterias productoras de butirato.
  • El butirato es fuente de energía para la mucosa intestinal y promueve el crecimiento correcto de las células que revisten el colon.
  • Además, el butirato reduce la inflamación del colon y refuerza la barrera intestinal.
  • Por contra, las personas con EII tienen más microbios como Escherichia coli que debilitan el epitelio intestinal.

Las terapias actuales para la EII tienen por objetivo disminuir la inflamación local en el colon y otras partes del sistema digestivo mediante la modulación de la microbiota intestinal.

Y puede hacerse mediante suplementos prebióticos y probióticos, la dieta y la corrección de otros factores que alteran la microbiota.

qué hacen los prebióticos

Los prebióticos son ingredientes alimentarios no digeribles que llegan al intestino.

Se trata principalmente de fibra dietética y polisacáridos que favorecen la producción de butirato y otras sustancias. Estos compuestos sirven de alimento para las bacterias buenas del intestino y las células epiteliales del colon.

  • Y el pan elaborado con masa madre o a partir de ella es una gran fuente de prebióticos, a diferencia de los panes industriales que no aportan fibra dietética.

En realidad, los panes tradicionales siempre se han elaborado con masa madre, así que no es nada nuevo.

  • La masa madre no es más que un fermento compuesto por harina y agua que no contiene ningún tipo de levadura añadida sino que es la propia harina, en la que hay contenidas un sinfín de levaduras y bacterias, la que provoca la fermentación de la masa de manera espontánea.

Por eso estudios anteriores ya sugerían que el pan podía tener un impacto positivo en la microbiota intestinal y la inflamación.

Pan en la Enfermedad intestinal

El equipo de investigadores del IDIBGI ha ido más allá al querer demostrar si el consumo de pan podría ser una posible terapia prebiótica para la EII.

Para ello, han comparado el conjunto de bacterias y levaduras de diferentes tipos de pan preparados a partir de distintas harinas, recetas y fermentaciones.

Además, han evaluado el efecto «in vitro» que pueden tener estos panes como prebióticos para tratar a pacientes con EII.

  • Al analizar los resultados, han visto que el consumo de pan aumenta bacterias que están reducidas en estos pacientes y reduce la inflamación.

«Los resultados obtenidos indican un efecto prebiótico del pan para restablecer el equilibrio de la microbiota intestinal», afirma Marc Llirós, investigador del IDIBGI y coautor del trabajo.

«La ingesta de ciertos alimentos universales, como el pan, producidos siguiendo unas recetas concretas y en determinadas cantidades, podrían ser de utilidad para ayudar a revertir el desequilibrio de la microbiota intestinal, presente en las enfermedades inflamatorias intestinales«, concluye.

Ahora bien, esto no quiere decir, insisten los investigadores, que el pan pueda usarse como remedio o tratamiento. Sencillamente han evidenciado su efecto beneficioso en la EII.